Me decido a escribir mis sentimientos. Comienzo un diario como terapia.
Sábado 12 de febrero de 2022. 5.50h. Suena mi nuevo despertador. Ese que he comprado para no tener los móviles en la habitación para dormir mejor según los consejos de mi prima que me cuida bien. En cuando suena se instala en mi interior un dolor que ya conozco, el dolor de los nervios localizado en mi estómago, un dolor que me dobla por la mitad. Intento recomponerme porque no tengo más remedio, no tengo más prórrogas, tengo que ir a trabajar. Me siento a tomar el desayuno. A mi, que siempre tengo hambre, que siempre tenía hambre, me cuesta dar el primer bocado a ese pan wasa que tomo para cuidarme desde que tengo mi problema de espalda. No me entra, no tengo ganas, pero me lo tengo que comer porque me espera una larga jornada de trabajo. Y una larga lista de medicamentos que empieza fuerte desde por la mañana. Llevo los cacharros a la cocina y en cuanto entro en el baño lo vomito todo. Supongo que he perdido también toda la ...